De cara a la presentación oficial de “Basta”, Germán Daffunchio repasa
vida y obra del grupo, recuerda a Sumo y critica al rock nacional en
una entrevista francamente imperdible.Como si fuese un discípulo perdido del escritor Ernest Hemingway, las palabras de Germán Daffunchio describen
estados emocionales más que situaciones específicas o puntuales. Y es
coherente que así sea. Porque desde que Sumo explotó cubriendo de
esquirlas al rock argentino, hasta estos días donde Las Pelotas
potencian aquel legado, lo que pueda decir Daffunchio nunca alcanzaría
en el afán de ofrecernos una perspectiva de lo que transitó.
Más
de veinticinco años de carrera avalan la tenacidad de Daffunchio, un
tipo que vivió en carne propia como el sueño de Sumo quedaba trunco por
el fallecimiento de su amigo, Luca Prodan, y padeció las complicaciones
que le tocó enfrentar a Las Pelotas para llegar a este presente de
ovaciones populares. Títulos del tenor de Corderos en la noche, La clave del éxito o Esperando el milagro,
eran declaraciones desesperadas, pinceladas de un momento, discos que
hablaban a las claras de situaciones complicadas pero nunca
irreversibles.
Paradójicamente, hoy, cuando gritan Basta,
Las Pelotas se plantan como un referente indiscutible dentro del rock
nacional. Entonces, mientras el escenario del estadio de Ferro (tocan
el sábado 18) los espera para coronarlos, Germán Daffunchio conversa
con 10Música. En una charla sin desperdicio, el
cantante y guitarrista nos habla del “pasado durísimo”, del valor de
los hits y, como pocas veces lo había hecho, analiza la importancia de
Sumo e imagina a Luca Prodan inmerso en esta actualidad de estrellas
fugaces y rock prefabricado.
Desde que debutaron en
Halley allá por 1990 hasta la fecha, ¿cómo viviste todo el trayecto que
le toco desandar a Las Pelotas? ¿Se les hizo difícil llegar hasta acá?
Desde
aquel entonces, nuestro camino fue durísimo. Por ahí si estábamos en
Londres y hacías un tema exitoso vivías tranquilo vos y tus nietos. Ser
artista en la Argentina no es fácil, para nada. A partir de Las
Pelotas, para mi fue empezar de vuelta, empezar a salir a buscar
lugares para tocar, en donde nos veían 20, 40, 60 personas… noches y
más noches. Significó enfrentar la independencia con muchísima lucha
que, si lo pensas, es así la vida. Cuando me pongo a pensar porque se
nos hizo todo tan difícil, llego a la conclusión de que estaba escrito
que sea de esta manera. Cuando empezamos, nuestra búsqueda no pasaba
por llegar a la gloria, era vivir y disfrutar de lo que hacíamos, y ser
fieles a nuestros principios. Por ahí, eso no es muy comercial.
En esto que decís, títulos de discos como Corderos en la noche, Todo X un polvo, Esperando el milagro y Basta!, parecen una representación fiel del momento y el estado de ánimo de la banda…
Sí, definitivamente los nombres tienen una relación. Corderos en la noche
habla de un país de ovejas, que es algo que todavía sigue pasando y
representa un momento de oscuridad y de que somos un país de corderos,
porque nos hicieron cobardes. Todo X un polvo es una metáfora
a que realmente la Tierra, dentro del universo, es una partícula de
polvo. Nos estamos haciendo mierda, destruyendo, autoaniquilando por
unas partículas de polvo. Esperando el milagro habla de una
actitud cultural muy nuestra de esperar que las cosas caigan de arriba.
Te diría que es una postura casi peronista de que va a pasar Evita y te
va a tirar una casa o un pedazo de pan. Y Basta! fue nuestra
forma de decir: “Loco, no esperemos más el milagro… Basta”. El cambio
nace a partir de que uno mismo dice “¡Basta!”. ¡Basta de creer que el
cambio lo tiene que hacer un salvador!
Para gente como
ustedes, que viven en Córdoba y tuvieron un desarrollo firme pero
lento, ¿un hit del tamaño de “Será” les complicó la vida o les hizo las
cosas más fáciles?
A partir de ese tema, hubo una
explosión mediática de Las Pelotas y nos tuvimos que enfrentar a un
montón de cosas que no estábamos para nada acostumbrados. Como, por
ejemplo, que en nuestros shows haya un montón de chicas lindas
esperando que cantemos ese tema. Es muy buena la pregunta, porque
nosotros nunca dependimos de un hit para sostenernos… tenemos
cimientos. Con “Será” estábamos buscando hacer un tema de amor y no un
hit.
En Sumo había una lucha interna con respecto a hacer hits. Luca se resistía a componer pensando en las radios…
Sí,
es verdad. Pero acordate de que también era otra época, donde era muy
importante hacer un hit porque, si había un hit, la compañía te apoyaba
o no. Fue toda una historia lo que hubo dentro de Sumo con respecto a
los hits. Hoy, la creencia de Las Pelotas es que, si un tema es bueno,
no importa que sea hit o no. Porque, en definitiva, no depende de
nosotros. Siempre tratamos de hacer temas buenos, que nos gusten. Si
una banda trabaja pensando en el hit, va a durar muy poco. La música y
el rock es mucho más.
Sin embargo, el rock argentino tiene muy poca autocrítica y se vuelve cada vez más vanidoso…
¡Siempre
el rock argentino fue vanidoso! Casualmente, el que rompió con esa
vanidad fue Luca, quien vino con toda esa cultura del punk, que era lo
anti vanidoso. Lo que me da tristeza es que se fije tanto en la moda,
porque el rock ideológicamente es resistencia y, de golpe, nos
transformamos en un producto de marketing.
Y frente a esto, ¿cómo se hace para ser rockero en el 2007, donde todo es parte del sistema?
¡Tenés
que estar loco! (risas)… No es fácil. El rock tiene que ser tu pasión,
porque las minitas, la postura, el peinadito, es algo muy efímero. El
rock es otra cosa.
Luca, quien en los ochenta criticaba
tanto la postura de Miguel Mateos, Gustavo Cerati o Federico Moura, hoy
se haría una panzada…
Sí… Luca creó una escuela a nivel
cantores. Sumo creó toda una historia. En este momento, sí, Luca se
cagaría de risa… No lo podría creer.
Actualmente, en la perspectiva y con todo lo que pasó después, ¿ves a Sumo como un grupo adelantado a su época?
Claro.
Pero con Las Pelotas logramos cumplir un montón de cosas que con Sumo
quedaron truncas por la muerte de Luca. Por ejemplo, la masividad que
tienen Las Pelotas no la tenía Sumo ni en su mejor momento. Pero eso es
parte de los procesos que le tocó vivir a cada banda. Creo que las
décadas fueron distintas. Lo de Sumo en su momento fue maravilloso. Yo
me siento muy orgulloso de esa etapa.
¿Cómo viviste la reunión en el Quilmes Rock?
Fue
algo hermoso. Sumo se disuelve porque se muere Luca, pero la química
entre nosotros siempre estuvo y siempre va a estar. Pero es verdad
también que Luca era la punta de la flecha de los que estábamos allí
arriba, los que quedamos… Luca está en el corazón de cada uno de
nosotros, nadie trató de reemplazarlo ni podrá hacerlo jamás.
¿Crees que Luca estaría orgulloso de Las Pelotas?
¡Sí! Luca estaría orgulloso de todos nosotros, no solamente de Las Pelotas. Para nosotros fue un hermano mayor
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